martes, 18 de enero de 2011

Cuando las cosas pasan y no se olvida


Era una tarde fresca de diciembre cuando ellos se conocieron; una tarde en la que ambos cruzaron palabras y expresiones que invitaban a volver a encontrarse en aquel lugar... El quedó impactado por aquella mirada de niña que elle tenía ese día... Ella deseaba que ese momento no pasara al olvido jamás, pues había conocido a alguien especial.

Como la misma vida, ellos siguieron sus caminos encontrándose de vez en cuando y platicando largo y tendido prácticamente todas las noches desde aquel día... Ella se estaba enamorando poco a poco de aquel hombre que la tenía maravillada con su forma de ser y de ver la vida...

Una tarde como cualquier otra, ellos se encontraron... Ella cuando le vió nuevamente, comenzó a temblar de la emoción de tenerlo allí frente a frente, de poderlo besar y abrazar... Ellos se besaron quitándose hasta el más mínimo suspiro y se entregaron a la magia del amor que los había unido... Muchas cosas hermosas perduraron esos momentos en sus memorias... Ese día fue un día inolvidable de sus recuerdos y memorias...

Por cosas de la vida, ellos, poco a poco, dejaron de frecuentarse y las dudas llenaron los pensamientos de aquel hombre. El dudó muchas veces de los sentimientos de ella, se dijo a sí mismo que ella nunca lo había amado, que nunca había sentido todo aquel sentimiento que es capaz de hacer volar a cualquier ser humano... El dudó si aquellos nervios de aquella tarde habían sido una simple emoción o si habían sido un ataque de miedo o temor de ella para con el... Ella intentó aclararle, pero el nunca creyó en sus palabras, la distancia que mantenían le hizo desconfiar de ella y creer más en comentarios que terceros podían hacer al respecto...

El tiempo hizo que algo tan bonito dejara de ser... Que el amor prometido se quedara divagando en el viento y en el olvido... Aunque las cosas terminaron y cada quien haya seguido por diversos caminos, ella comprendió que la diferencia de edades afecta mucho en una relación y sobre todo cuando hay hijos de por medio... La vida sigue y el tiempo no se detiene, las cosas se hacen y no hay forma de borrar los recuerdos de ese lapso de vida que cada persona tiene...

Aunque las cosas no fueron color de rosa, ella aún piensa en el así como antes lo hizo más de una vez...

lunes, 10 de enero de 2011

Amistad para siempre


El Salvador, pulgarcito de Centroamérica. Un lugar que, en muchos países, desconocen de su existencia. Un país lleno de muchos lugares hermosos, un país en donde las circunstancias hacen que la vida sea interesante, donde las cosas, los momentos, los detalles tienen un valor significativo en la vida de todos sus habitantes...

Era en víspera de navidad, cuando tres jóvenes planeaban, cada uno por su lado una fantástica noche al lado de sus familias... Cada uno tenía su vida trazada, una vida con muchas cosas buenas y malas, tres mentes, tres mundos, tres cabezas llenas de ideas y de grandes pensamientos...

Marcela, es una joven recién graduada, en busca de una oportunidad para poner en práctica lo que aprendió en sus años de universidad, años de sacrificio, años de desvelos constantes, años en los que mucha gente caminó por su mismo rumbo, pero con fines diferentes... Ella trata de vivir su día a día al máximo, tratando de ver las mejores cosas que la vida puede ofrecer para ser plasmado en su camino recorrido y el que le falta por recorrer... Aún sin tener claras muchas cosas de la vida, ella sabe que muchas de sus ideas, pensamientos e intereses pueden ser comunes a los de muchos, pero muy pocas veces sabe cómo darlos a conocer, para que otros puedan leerlos y comprender su mundo, para que otros puedan usarlos en sus acciones, en sus vidas...

Walter, es un joven estudiante, entregado a las cosas que le gustan, luchador, emprendedor... Un joven que construye un castillo de cartas a cada paso que da, en cada decisión que toma, en cada acción realizada... Un observador de la vida, quién vive el día a día rodeado del estrés de una ciudad que vive siempre al borde en todo sentido... Él sabe que muchas cosas giran en su mente, el sabe que sus pensamientos son importantes para el y quizá algún día sean igual o más importantes para el mundo que lo rodea, y para alguien que llene ese mismo mundo completamente...

Genius, un joven observador del mundo, capaz de encantar a la más terrible fiera para conocer sus dificultades; un joven interesado en brindar sus conocimientos y habilidades a la sociedad en la que vive... El sueña con ver que sus acciones no queden sin consecuencias, aunque a veces el mismo piensa que desearía ser olvidado, para luego quedar siempre impregnado hasta en la mente de aquella persona que nunca creyó que alguien podía ayudar tanto a muchas otras personas alrededor de él...

Las cosas que cada uno había planeado para sus vidas, eran las mismas con las que la mayoría de jóvenes sueñan...

Fue un día común y corriente cuando sus vidas se cruzaron por pura casualidad del destino, por azares de la vida como dirían muchos, pero desde entonces, comparten muchas cosas en común... Y entre ellas el bello arte de expresarse mediante la palabra escrita...

En un momento de sus vidas, recordaban las cosas más preciadas de una verdadera amistad... Así como cantaba Mercedes Sosa en una de sus canciones: “Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida, y entonces comprende como están de ausentes las cosas queridas” Así son los amigos, esos viejos sitios donde amamos la vida, donde descubrimos las cosas queridas, trazamos caminos, a veces parecidos a veces desiguales, pero trazamos caminos juntos. Uno no puede hablar de uno mismo, sin hablar de sus personas importantes o especiales, mucho de lo que somos se lo debemos a los que nos rodean, ellos nos han construido mientras nosotros les construimos y ahí vamos, construyéndonos aquí, allá, construyéndonos con partes de los demás. Hay un mundo lo compartimos, a veces lo atesoramos, a veces no, pero lo mejor que tienes que podemos compartirlo con personas excepcionales, con personas que nos hacen mejor, por ser como son, porque nos quieren como somos.

Y como va la canción de Violeta Parra, Gracias a la vida que me ha dado tanto... y yo agregaría... Me ha dado amigos, el mejor regalo.... Bendiciones.



miércoles, 5 de enero de 2011

De gustos y sustos

Era el primer año de Universidad, todo un nuevo mundo por conocer, experimentar y en el que la mejor opción era aprender a sobrevivir...

Le conocí ese mismo día, un lunes de febrero, eran las seis y treinta de la mañana, la primera clase del día... Era un hombre impresionantemente atractivo, un hombre que hacía que todas termináramos de despertar a tales horas de la mañana, incluso en cualquier instante del día... Era de aquellos hombres que te dejan sin habla, babeando como tonta... Un hombre caballeroso, simpático, buena gente, cortés, amable, amigable, bien definido, no un tipo puro músculo, pero tampoco puro hueso... Usaba camisas ajustadas, dejaba ver sus pectorales... Piel blanca, ojos café miel, sonrisa impactante, detallista, cariñoso, inteligente... En fin, un hombre que ni mandado a hacer saldría mejor...

Todas hacíamos muchas cosas para llamar su atención... nunca se le conoció novia alguna, pero todas decían que no perdía oportunidad para coquetear... hasta que un día le invitamos a una tarde de estudio entre amigas, todas queríamos tenerlo cerca... El aceptó sin poner ninguna excusa... Estábamos seguras que esa tarde saldríamos de duda de los comentarios que todos los demás hacían...

Luego de pasar un par de horas repasando los temas de clase, nos dispusimos a contestar preguntas y verdades en un juego... Hubo un momento en que nos dispusimos a pintarnos para que el nos viera más elegantes y llamativas... pero el momento que ninguna jamás olvidaremos fue cuando el chico guapo nos dijo: "Niñas, necesito maquillaje, porque seguramente me veo muy fea"

Pues si, nos enteramos del por qué el era el hombre más arreglado de todos... Sus gustos no eran los normales, sino extraños... Ahora él es una de nosotras...

---

Un relato de la vida real.

De nuevo

Mírame, otra vez estoy sentada en el mismo lugar donde por años te había esperado;
mírame, no he cambiado gran cosa, pero si he cambiado;
mírame, sigo aquí intentando ser más de lo que fui y he sido en tu vida;
mírame, tu nunca has tenido que extrañarme, porque siempre he estado allí para ti...

Y ahora tu, dices que las cosas nunca fueron, porque tu así lo decidiste;
y ahora tu, crees tener derecho sobre lo que tu mismo nunca quisiste;
y ahora tu, piensas que con un simple perdón se remediarán las cosas que hiciste;
y ahora tu, no tienes nada para soñar con un tu y yo, pues no es el tiempo, ya no pudiste...

Y ahora yo, lamento que las cosas nunca hayan sido;
y ahora yo, agradezco que las cosas no fueran diferentes como hasta ahora;
y ahora yo, solo sueño con un supuesto que no he vivido;
y ahora yo, pienso en lo feliz que soy en todos los sentidos...