martes, 8 de septiembre de 2009

A ti, Madre mía

Esta es mi primera entrada del mes de septiembre. Para mi septiembre es muy especial, porque tiene acontecimientos importantes. Uno de ellos es el dedicado a esta entrada. Este día se conmemora el nacimiento o natividad de la Virgen María...

Recordando tradiciones, este día trae muchos recuerdos de mi niñez y adolescencia, ya que cada año celebraba este día con mucho cariño y aún recuerdo todas las cosas bonitas que esta fecha me hace pensar.

Una de las formas de agradecer lo mucho que mi Madre del Cielo ha hecho por mi, es haber escrito algo para ella desde lo profundo de mi corazón.

Madre mía


Querida Madre mía,
Virgen pura y buena;
yo quiero ser siempre tu hija,
tu fiel amiga y compañera.

Desde pequeña te rezaba,
para sentir tu compañía;
y que por el mundo me guiaras,
para llegar a tu cercanía.

Mi alma será siempre tuya,
al igual que mi corazón;
y no dejes que mi mene huya,
para que no dejes de ser mi inspiración.

Cuando la gente me mire por el mundo,
quiero que te reflejes en mi alma,
pues siempre quiero ser reflejo tuyo
a donde quiera que vaya.

Eres la luz que me ilumina,
en cada paso que doy;
y siempre, día a día,
me llevas al amor de Dios.