sábado, 17 de octubre de 2009

Y mi trozo de pastel?


En cierta ocasión, Pedro fue invitado por María a una de sus grandiosas fiestas de disfraces, de aquellas donde todos los invitados compiten por el mejor y más original disfraz.

María había armado su lista especial de invitados al "grandioso evento", puesto que toda la escuela sabía que esas fiestas eran de lo mejor; se comía bien, se conocía gente de otros países e índoles sociales, puesto que la familia de María era un tanto acomodada en esa época, ya que con la producción de café en las fincas, se había logrado juntar un bien respaldo económico en los tiempos de sus abuelos.

María siempre invitaba a alguien que le serviría de pato en las fiestas por si las cosas no le salían como ella deseaba o esperaba. Este año, Pedro estaba tan entusiasmado porque María se fijase en el y le invitase a aquel evento tan importante para la gente de la ciudad.

Pedro era un muchacho de condición humilde, pero muy inteligente en toda la extensión de la palabra, tanto así que a lo largo del año se la había estado ingeniando para asistir a la fiesta de María y prácticamente le había estado haciendo todas las tareas a ella. Pedro añoraba ir a la fiesta porque le gustaba María, pero ésta nunca le había hecho caso, solo le había hecho ilusiones con tal que la ayudase a obtener buenas calificaciones.

María revisó su lista de invitados una semana antes de su fiesta, entonces fue cuando se dio cuenta que le hacía falta su invitado especial... No tenía nombres de dónde escoger este año, pues a todos los posibles ya les había invitado, y éstos no querrían ir nuevamente para ser humillados por su "apreciada María".

María estaba a punto de sentirse derrotada cuando apareció Pedro, con sus lentes puestos, carita de humildad, sus mejías ruborizadas al ver a María. Ella se dijo: "allí viene mi invitado", mientras le sonreía hipócritamente al pobre muchacho. Se le acercó cariñosamente a Pedro y le dijo, "me gustaría que fueras mi invitado de honor en mi fiesta", me caes genial y además te la debo por ayudarme todo este año... Pedro sin más ni más aceptó la invitación entre tartamudeos. María le dijo que lo esperaría en la puerta de su casa, para que entraran juntos al lugar.

El día de la fiesta, María tenía todo preparado, sabía cual sería su plan para hacer sentir mal a Pedro. Era la hora, ella le esperaba en el jardín que está frente a la entrada principal de la casa. María vestía un hermoso vestido blanco, usaba una capa de terciopelo roja y portaba una cesta; era la caperucita roja. Pedro llegó vestido normal, no tenía el dinero para comprar un disfraz y lo poco que había ahorrado lo gastó en el regalo de María.

Se dispusieron a entrar en la residencia. Una vez dentro, le llevó a la pista de baile, le quitó los lentes y le dijo que bailara con ella. Pedro, con las manos sudorosas, lleno de nervios y las piernas en forma de gelatina comenzó a moverse como pudo, siguiendo los pasos de María.

El plan de María estaba a la perfección, ella estaba logrando lo que sería el broche de oro de su fiesta. Ahora tenía que hacer bailar a Pedro cerca de la piscina, luego uno de sus amibos lo llegaría a empujar y lo haría quedar como un perdedor ante todos invitados.

Justo cuando todo estaba perfecto para llevar a cabo su plan, le susurró ella en el oído a Pedro tengo una sorpresa para ti le dijo, vamos al jardín gritó con voz de autoridad a todos los invitados. Cuando estaban justo a la orilla de la piscina, Pedro decidió darle su regalo a María, un hermoso prendedor en forma de mariposa que le había comprado. Pedro sacó de su bolsillo una bolsita pequeña que contenía la caja del broche, pero como todo un tipo de su clase, era algo torpe cuando estaba frente a la chica que le gustaba; de los nervios soltó la bolsa y se cayó en la orilla de la piscina. Justo cuando María y el se inclinaron para alcanzarla, el amigo de María venía con todo impulso hacia el pobre de Pedro, éste vio la intención y se apartó inmediatamente, dejando a María en el camino del tipo, con lo cual, ambos cayeron al agua, el agua estaba teñida de azul y quedaron del mismo color los rostros de ambos.

María le gritó enérgicamente al pobre Pedro: "vete infeliz", "llévate la porquería de regalo", "haz arruinado mi fiesta"... Pedro con voz tristosa simplemente le dijo, esta bien, pero no me iré de la fiesta sin antes decirte algo sumamente importante para mi... Entonces María gritó: "dilo y vete". Entonces Pedro exclamó con voz de alegría: "y dónde está mi pedazo de pastel???
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Definitivamente Pedro logró acabar con la tradición de María, ella pasó con la cara completamente azul por varios días; y Pedro logró comerse un trozo enorme del pastel de chocolate de María...

La vida siempre da lo que cosechamos, y siempre que las cosas buenas se hagan con esmero y sin codicia, lograrás alcanzarlas... Sino, simplemente las cosas se volcarán en tu contra.

2 comentarios:

GARROBO dijo...

No baya andar comiendo Mucho Chokolate pal Jalowin Marcelita Okey

Anónimo dijo...

jajajaja... Muy bonita la reflexión... Hijole, por un momento creí que tendría un final triste, algo como "María al ver el prendedor de mariposa que pedro le regalaba, sintió cierto grado de culpabilidad por aquel maléfico plan que había realizado. Desafortunadamente era demasiado tarde para ello, ya que su amiguito estaba por embestir a pedro. Luego de un momento de silencio entre todos los invitados, pedro se vio arrojado a la piscina, y lo que al principio pareció ser la perfecta broma, terminó siendo el peor día en la vida de María. Pedro, se había ahogado entre la abundante pintura que flotaba."
Eso hubiera sido cruel... xD...